Actualidad Marketing — 26 septiembre 2013

Últimamente se habla y se escribe mucho sobre este concepto de “economía compartida” o “economía colaborativa”. Para nosotros, entendemos que cuando hablamos de economía compartida, nos referimos a todas aquellas plataformas y negocios creados alrededor del concepto del consumo colaborativo entre ciudadanos, ya sea ofrecido por una entidad pública o privada. Como dicen en el artículo publicado por Elogia y no pueden estar más acertados “es un cambio de concepto entre el poseer y el acceder.”

Se puede decir, que el término “alquiler” es un primer paso para esta economía compartida, sería falso decir que la economía colaborativa o compartida es un fenómeno que haya surgido en los últimos años, la economía compartida siempre ha estado ahí, lo que pasa que en los últimos años ha ido un paso más allá. Ahora ya no importa el poseer un determinado producto, sino lo que importa es el poder acceder a su disfrute, y basándose en este concepto muchos emprendedores han creado sus propias plataformas de consumo colaborativo.

El motivo de esta aceleración de la economía compartida no es único, sino una serie de factores que se han alineado en los últimos años son los que han propiciado la proliferación de este fenómeno; entre ellos, los más importantes y que todo el mundo coincide son:

–          La crisis económica: la mayoría de los ciudadanos han visto como sus capacidades económicas han disminuido por la situación económica actual, por lo que la opción de poseer y mantener ciertos productos se hace imposible e inviable.

–          La revolución digital y la tecnología: los smarthpones, tablets y portátiles de última generación han propiciado la generalización del acceso a internet, pero también el concepto de siempre “online”, pudiendo acceder a internet casi desde cualquier lugar y en cualquier momento. Este hecho ha supuesto un empujón en la creación de múltiples plataformas online que ofrecen economía colaborativa pero también en que tengan éxito.

–          La conciencia medioambiental: el consumo compartido implica una reducción del impacto medioambiental, un sentimiento bastante arraigado en la sociedad en los últimos años.

“Para un joven, hoy en día, tener un coche significa un peso más que un símbolo de estatus. La vieja idea de la acumulación material, tan arraigada en el consumidor occidental, está empezando a cambiar radicalmente” comenta Rachel Botsman, coautora de uno de los libros más famosos sobre economía compartida “Lo mío es tuyo”. Y es que utilizando el ejemplo que pone Rachel Botsman, para un joven en una capital media española, significa además del desembolso inicial medio de 15.000€ por un coche gama media, un elevado gasto anual, entre gasolina, seguro, ruedas, limpieza, garaje, impuestos,… eso sin contar el impacto medioambiental del que hablábamos anteriormente. Frente a la posesión de un coche, surge la posibilidad de utilización diaria del transporte público para recorridos urbanos o el Carsharing como Bluemove.es, mientras que los fines de semanas que utilizaría su propio coche para viajar, optar por el alquiler o el Carpooling, buscar gente que viaja donde quieres con plazas vacías. Las cuentas al final salen.

Pero el desarrollo de la tecnología y la revolución digital han llevado a la creación de una auténtica revolución, de la que han surgido miles de negocios basándose en el concepto de “Acceder”. Ya no es necesario poseer un CD para poder escucharlo, tenemos Spotify o GrooveShark; ya no necesitamos comprar una película para poder verla, sino que tenemos Nubeox o Wuakitv. Negocios basando en ofrecer la capacidad de poder acceder a un producto/servicio sin poseerlo.

Al mismo tiempo, y gracias al acceso universal a internet, negocios de economía compartida P2P (Person to Person) también han proliferado de manera sorprendente. Ya no es necesario acudir a un banco para obtener un préstamo, la plataforma Comunitae o Zopa, pone en contacto personas que les sobra dinero con personas que lo necesitan en ese momento y ambas obtener beneficio. Otras plataformas, como tuplaza.es, ponen en contacto personas que viven o trabajan en el mismo barrio para compartir el uso de plazas de garaje y así compartir también el gasto que conllevan. O la conocida plataforma Airbnb, que pone en contacto personas que buscan alojamiento para vacaciones, escapadas, viajes de negocio, con personas que tienen sus casas o alojamientos sin uso. Otro ejemplo muy característico del consumo compartido es la plataforma Zilok, que basa su negocio en el alquiler entre particulares de todos aquellos productos que puede tener una persona en su casa pero que su uso es esporádico, ¿cuántas veces usas un taladro o una cortacesped? ¿Es necesario tener uno, o poder alquilarlo el día que lo necesites a tu vecino?

Y esto parece ser sólo el principio, la sociedad parece que poco a poco se ha dado cuenta que “el poseer” no lo es todo, y que los recursos son limitados. Poco a poco se va ampliando la confianza entre las personas, lo que conllevará al éxito de una economía compartida cada vez mayor en nuestra sociedad.

Share

About Author

Actualidad Pyme

Información imprescindible actualizada para el universo de los emprendedores, autónomos y pymes de España. Actualidad Pyme

(0) Readers Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*