Actualidad Marketing — 24 mayo 2013

Corren tiempo difíciles para las empresas, y los empresarios se ven obligados en muchas ocasiones a acudir a fórmulas de ahorro. Reducir aquellos pequeños gastos que a la larga son un vía de escape de rentabilidad y llevar a cabo una gestión de compras eficiente, concentrando compras y realizando un correcta elección del proveedor para influir en la variable precio sin que la calidad se vea afectada son algunas de las fórmulas de ahorro que se suelen llevar a cabo en estos tiempos de crisis.  Pero sobre todo, a lo que hay que acudir es a medir la productividad, relacionada con los trabajadores y el entorno de trabajo.

Muchas veces se dice que el diseño de una oficina corporativa aumenta el rendimiento y la productividad de su plantilla, sin embargo esto no es del todo cierto. Cada espacio tiene que tener una distribución única pensada especialmente para la actividad y para su personal, adaptando las infraestructuras a las necesidades particulares y empresariales, buscando los objetivos establecidos previamente; por lo que una empresa llena de colores o el tono corporativo no tiene porqué ser el espacio de trabajo más adecuado. La productividad es la relación directa entre el número de productos obtenidos y el número de productos usados para su proceso de creación.

ProductividadMuchos piensan que contratar a un diseñador de interiores conlleva un gran desembolso de dinero, sin embargo, esta figura puede ayudarle a distribuir mejor su espacio creando zonas que ni tan siquiera se había planteado. A pesar del diseño para un espacio de trabajo y para una empresa particular, un diseño que se haga a conciencia previamente definiendo unos objetivos puede ayudar a conseguir una realización más eficiente de las tareas y por tanto mejorar la productividad.

 Se podría decir, que esto es determinante para la productividad de los trabajadores y, aunque poco influye en dos de los principales factores de la productividad, como son el talento que reúna su plantilla y la implicación del empleado en su trabajo, si que tiene que ver y mucho, en el estado de ánimo en el que se encuentre el empleado.

Algunas variables que inciden en el estado de ánimo y en la productividad, y por lo tanto, habría que estudiar son:

  • Las condiciones lumínicas influyen en el grado de felicidad del empleado, ya que puede propiciar una mayor actividad, movilidad, felicidad o por el contrario relajación y tranquilidad.
  • Por supuesto, otro punto en los que habría que incide es el las condiciones ergonómicas de la oficina. Diseñar los puestos adaptando los elementos a la persona y teniendo en cuenta siempre el tipo de tarea que está realizando, disminuye la posibilidad de que un empleado tenga que darse de baja por un alguna patología relacionada con las condiciones en las que desempeña su trabajo, circunstancia que podría conllevar pérdidas importantes.
  • También es muy importante la disposición de los colores, un factor completamente contrastado con estudios de cromoterapia.
  • Por último, la disposición de los puestos de trabajo propiciará y motivará la relación entre los empleados, creando un ambiente de trabajo alegre. Este aspecto también favorece la interacción y además es determinante para evitar elementos de distracción y favorecer así, el trabajo productivo.

En definitiva, es necesario tener en cuenta que el diseño de la oficina puede contribuir a aumentar la productividad de la empresa, mediante multitud de herramientas y en consecuencia a tus objetivos.

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