Actualidad Marketing — 27 mayo 2013

Muchas veces se suele relacionar la palabra “proyecto” a la ingeniería, sin embargo, un proyecto se define como aquello que crea productos, servicios o resultados únicos como, por ejemplo, la construcción de un puente, el desarrollo de un software, la realización de una campaña de publicidad, un plan de marketing, etc.

Las empresas demandan proyectos capaces de cumplir sus intereses, de ahí que hagan solicitudes de propuestas para elegir el proyecto que mejor se adapte, pero…la mayoría de las veces los proyectos no cumplen las expectativas y fracasan.

Según estadísticas del PMI (Project Management Institute), publicadas en HARVARD BUSINESS REVIEW, más del 70% de los Proyectos Empresariales fracasa.

Según un estudio publicado por The Economist en junio de 2005, solamente el 29% de los proyectos relacionados con tecnologías de la información, cumplieron los objetivos que tenían establecidos.

Estudios realizados por The Standish Group (informe CHAOS 2009) muestran que sólo el 34% de los proyectos terminan con éxito.

Atendiendo a estos resultados nos preguntamos “¿por qué fracasan los proyectos?”. En ActualidadPyme hemos querido hacer una selección de las principales causas por las que un proyecto emprendedor acaba fracasando:

1. No definir los objetivos del proyecto de manera clara y concisa

Una de las principales causas del fracaso de los proyectos es la falta de objetivos claros, medibles y alcanzables. Es necesario saber qué se quiere conseguir. Suelen producirse una serie de errores a la hora de formular objetivos:

  • No tener en cuenta resultados de proyectos anteriores
  • No identificar los objetivos con el responsable de su ejecución
  • Asignar varios responsables para el mismo objetivo
  • No fijar subobjetivos o fechas intermedias que permitan medir el progreso de cada objetivo
  • No introducir nuevas ideas del exterior ni permitir que los subordinados lo hagan

 

2. Falta de seguimiento de una metodología de gestión de proyectos

Cada tipo de proyecto (en función del sector, tamaño, tipo de cliente, etc.) requiere una organización diferente que viene ligada a una metodología de gestión de proyectos concreta que determinará la forma de trabajar, los roles y responsabilidades en la organización. No elegir una metodología y esperar que la organización aparezca de forma espontánea, es un error.

Siempre hay que tener en cuenta que las metodologías no gestionan los proyectos, lo hacen las personas

3. Mala planificación de las fases y tareas para la ejecución del proyecto

Hay que tener en cuenta los plazos necesarios para la ejecución de cada una de las tareas. Además, deben definirse hitos que sirvan como referencia de la evolución del proyecto y faciliten su posterior seguimiento. Una planificación adecuada permite a los miembros del equipo conocer con anticipación los próximos pasos a seguir para evitar retrasos y tiempos muertos.

4. Rebasar los costos

Rebasar los costos puede suponer acabar con el proyecto de manera instantánea. Se deben controlar los costos atendiendo al presupuesto que se ha establecido.

5. No analizar resultados hasta el final

Analizar los resultados únicamente al final del proyecto es un grave error, hay que analizar periódicamente el grado de avance, los resultados parciales, los subobjetivos alcanzados y el cumplimiento de la planificación prevista con herramientas de análisis que nos den la información necesaria para la valoración del proyecto y la toma de las decisiones necesarias. De esta forma se podrán corregir posibles errores.

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